
Un técnico. Cuatro fases. Sin atajos.
Cada coche que entra recibe un expediente propio. Lo que ocurre entre la recepción y la entrega no se improvisa ni se delega.








Lo que ocurre con su coche
El diagnóstico previo a cualquier contacto
Antes de aplicar nada, medimos. Espesor de pintura, nivel de oxidación, contaminantes incrustados. El informe de inspección define el tratamiento; nunca al contrario.
Eliminar, no enmascarar
La corrección de pintura se realiza en pasadas progresivas bajo luz de inspección focalizada. Cada arañazo que desaparece está documentado. No se aplica relleno ni cera de ocultación.
Una capa que dura años, aplicada en horas
Revestimiento cerámico de grado profesional aplicado en condiciones controladas de temperatura y humedad. El técnico no abandona la bahía hasta que el curado inicial está completo.
El informe cierra el expediente
La entrega incluye el expediente fotográfico completo: estado de recepción, mediciones, productos aplicados y estado final. El propietario recibe un registro, no una promesa verbal.
Trabajamos con una selección fija de productos cerámicos, arcillas descontaminantes y pulidores de grado profesional. No rotamos marcas según disponibilidad ni usamos diluciones.
Selección sin concesiones
El utillaje —orbitales, lámparas de inspección, medidores de espesor— se calibra antes de cada proyecto. Un solo técnico principal es responsable de la herramienta y del resultado.
El trabajo habla por sí mismo
Los proyectos terminados están documentados tal como salieron de la bahía. Sin retoques, sin filtros.
